CONOZCA POR QUÉ EL TRATADO PERJUDICA A LA GANADERÍA COLOMBIANA
CONOZCA NUESTRO DECÁLOGO DE RAZONES PARA RECHAZARLO
01 Porque se pone en riesgo el sustento de más de 400.000 familias de pequeños ganaderos que dependen de la venta de leche fresca para su subsistencia. La ruina del sector lácteo colombiano tendría un impacto sobre la pobreza rural, la construcción de tejido social y el atraso del campo sólo comparable al de la violencia que ya sufrieron los ganaderos colombianos y representará un retroceso de décadas en el desarrollo rural.
02 Porque graves problemas estructurales, no resueltos a la fecha, limitan el desarrollo de la cadena láctea en Colombia. • De los 6.500 millones de litros de leche que se producen en el país, poco menos de la mitad, esto es 3.000 millones, pasa por el canal formal. • El sistema de pago de leche fresca vigente obliga a cualquier comprador de leche a reconocerle al ganadero un precio base por cada litro de leche ($755/litro hoy en día), sujeto a descuentos por transporte y a bonificaciones o castigos por calidad. Dicho sistema aplica parcialmente para el 50% de la oferta. El precio en el canal informal se deriva del precio regulado y varía de acuerdo con el mercado. Equivale en promedio al 70% del precio formal y oscila actualmente entre $450 y $600 por litro. • El eslabón industrial de la cadena láctea se ha concentrado en forma significativa. Actualmente, el volumen acopiado por las cinco (5) principales industrias equivale al 65% del total reportado por la industria. Y por lo contrario, la oferta de leche fresca proviene principalmente de pequeños ganaderos dispersos a lo largo y ancho de todo el territorio nacional, cuya gran mayoría, 80% para ser exactos, posee menos de 50 cabezas. Las asimetrías de poder resultantes atentan generalmente en contra de los intereses del más pequeño de los actores de la cadena.
03 Porque gracias a los avances de la política de seguridad democrática, el país pasó de producir 5.000 a 6.500 millones de litros de leche y pasó de sacrificar 3.2 a 4.2 millones de bovinos. Y es la hora que la comercialización de los 1.500 millones de litros y del millón de bovinos adicionales no está garantizada por el pobre desarrollo de las cadenas láctea y cárnica y por la marginal penetración de mercados objetivo.

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04Porque no se puede jugar con el empleo rural. Lo que se pone en riesgo es el sostenimiento de la seguridad y la paz para el campo y el país. La ganadería genera 950.000 empleos directos, cifra que supera el 7% del total y coloca al subsector ganadero en el primer lugar en el país en materia de generación de empleo. Se comprometerían 8 empleos directos por cada 100 bovinos que pierda la lechería especializada y 5.5 empleos por cada 100 bovinos que pierda el doble propósito.
05Porque no se ha avanzado en la implementación de la prometida agenda interna ganadera a la misma velocidad con la que se ha expuesto al aparato productivo doméstico a la competencia con países líderes, lo cual sumado a los desfavorables resultados de las negociaciones comerciales en materia ganadera está condenando a las cadenas láctea y cárnica a una creciente importación de productos de origen bovino y comprometiendo cada vez la posibilidad de capitalizar las todavía muy lejanas oportunidades que brindan estos acuerdos.

El caso del TLC con los Estados Unidos es un ejemplo diciente. Se firmó hace 4 años y pese a que el país es libre de aftosa, no se ha avanzando un ápice en materia de admisibilidad de la oferta colombiana. De ratificarse por el congreso de los Estados Unidos, la ganadería colombiana quedaría expuesta a la importación de poco menos de 7.000 toneladas de leche en polvo, de 3.000 de quesos, de 1.000 de otros productos lácteos, de 7.500 de carnes industriales y despojos, de un volumen ilimitado de carnes finas y quizás lo más grave, de volúmenes ilimitados de lactosueros. Por su parte Colombia no podría exportarle a su contraparte un solo kilo de carne de res.
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